El coipo, coypu, coipú o rata-nutria es un roedor sudamericano que, a causa de su cría con fines peleteros, ha establecido poblaciones en países distintos a los de origen. En la Península Ibérica, la especie se asilvestró a a partir de ejemplares escapados de granjas peleteras de Francia y Cataluña desde al menos principios de los años 70.

En la actualidad hay poblaciones en Cataluña (Valle de Arán), Cantabria (Soba), Guipúzcoa (Ribera del Bidasoa) y Navarra, así como individuos dispersos en la Cuenca del Ebro.

Su aspecto general es el de una gran rata con un largo rabo desnudo y cilíndrico. Posee diversas adaptaciones a la vida semiacuática: extremidades posteriores palmeadas; orejas pequeñas; ojos y orificios nasales situados en la parte dorsal de la cabeza, lo que les permite ver y oler mientras nadan. Incisivos anaranjados siempre visibles. Los machos son mayores que las hembras. Pesan unos 6 kg y miden alrededor de 60 cm. El pelaje es pardo, con el extremo del hocico y mejillas blancas.

Básicamente herbívoro, incluye en su dieta hierbas, raíces y rizomas, frutos silvestres y agrícolas (cereales, manzanas). Manipula el alimento con las extremidades anteriores manteniéndose erguidos sobre las posteriores. Realiza grandes orificios en busca de raíces.

Viven en marismas y en las orillas de los lagos y de arroyos de corriente lenta. En general, prefieren el agua dulce pero se pueden encontrar algunas en aguas salobres. Todos los coipos son principalmente acuáticos, y desarrollan la mayor parte de su actividad en el agua. Por lo común construyen plataformas con vegetación donde descansan, se acicalan o alimentan durante los intervalos en que no nadan en el agua. También construyen madrigueras próximas al agua que pueden ser complejas, de 15 m o más de longitud con cámaras que contienen nidos construidos con vegetación y pasillos de escape en tierra.

A menudo se ve a los coipos de día, pero la mayor parte de su actividad la desarrollan de noche. Los grupos sociales son matriarcales, donde el está subordinado a la hembra excepto en el momento del apareamiento.

Entre las causas de mortalidad destacan la depredación (por turones, zorros y perros) y la muerte directa causada por el hombre (atropellos, golpes, trampas…). En libertad alcanzan los cuatro años de edad.

Estadísticas

En 1993 el valor de una piel de coipú era de 5-18 dólares. Argentina es el principal exportador con 1-2,5 millones de pieles de criadero y de origen silvestre, como ocurre en Uruguay, siendo la de Brasil fundamentalmente fruto de la caza clandestina. Aunque es localmente abundante, la gran caída que han sufrido sus poblaciones se debe sin duda alguna a la caza con fines peleteros.

La cría del coipú en granjas se lleva haciendo en Sudámerica desde los años 20, creándose granjas en el resto del mundo a partir de los años 30 por la alta demanda de pieles.

Explotación

En peletería esta especie se conoce como “nutria” a secas, ya que “rata-nutria” o coipo reduciría su valor comercial. Esto suele llevar a confusión con la nutria que todos conocemos (Lutra lutra), muy cazada en nuestro país a causa de su alto valor peletero, pero no criada en granjas peleteras.

El coipú tiene el mismo problema que el visón americano y otras especies introducidas en regiones distintas a las de origen para hacer negocio con sus vidas: en las granjas están condenados al cautiverio y a la muerte. En libertad se consideran invasores y son “erradicados” con armas, jaulas, trampas y venenos. De hecho, en España el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino recomienda las campañas de erradicación del coipú y programas de control poblacional. Por ejemplo, en la Comunidad Foral de Navarra está catalogada como “Introducida” y “Plaga”.

Como ocurre con otros animales, la explotación del coipu se hace por la piel y por la carne (si bien actualmente no se usa tanto y se empieza a dedicar a carne para perros), siendo, además utilizado como animal de laboratorio. De hecho, muchos criadores de animales con fines peleteros tienen experiencia previa con animales de granja. De hecho, se siguen las mismas clasificaciones en parideras, corrales de engorde…etc. Así lo explica un criador de coipús:

“Criar coipús no es demasiado costoso y se puede empezar comprando o reutilizando materiales viejos de granja. Yo empecé con unas parideras viejas de cerdo. Se coloca una madre cada metro cuadrado, como cada paridera de cerdo tiene seis metros cuadrados, usé cinco madres y un macho por cada paridera; a eso le adapté una bañerita para que se bañen, todo techado con chapas de hierro. Después hice las placas de cemento, que son de 90 cm de alto, 2 m de largo y 4 cm de espesor con una rejilla de hierro dentro. Hacer esto, es un trabajo rápido, sencillo, sólo hace falta cemento; también se pueden usar chapas de cartón de las que se utilizan para pollos, que lo abarata todo aún más.

Los corrales de engorde tienen 22 metros de largo por 8 m de ancho, lo que incluye zona de cama y un pequeño bañadero para quemaduras de la piel. En invierno no se les pone agua en las celdas porque se les moja la cama, así que lo pasan sin agua de baño.

Una madre produce un promedio de 6 gazapos por año. Paren cada 4 meses aproximadamente, serían dos crías y media al año. A los 30 días hay que destetar y sexar los gazapos hasta los cuatros meses más o menos. A los cuatro meses ya están en condiciones de procrear. En general conviene ponerle un macho de un mes más, o sea de cinco meses. Se sexa, se desteta, y se los coloca en distintos corrales, en un corral de recría. Al llegar los cuatro meses, se seleccionan los machos que van a servir para padres y el resto pasa a los corrales de engorde.”

En la explotación de estos y otros animales se debe incluir la selección y la mutación, dando pelajes y colores muy alejados de los originales a base de seleccionar ciertos individuos y descartar (matar) a otros hasta conseguir el efecto deseado. Un ejemplo en el caso del coipú es la mutación Cognac, que produce individuos de alto desarrollo y precocidad. En el término de 9 meses se logran animales de 3,500 kg de carne y pieles de 80 cm de largo. Esto es lo que los peleteros llaman una “alto grado de conversión alimento -aumento de peso”.

Muerte

Para matar al coipú se usa, generalmente, gas proveniente de un motor adaptado o bien dióxido de carbono.

BIBLIOGRAFÍA

Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino
http://www.mma.es/secciones/biodiversidad/inventarios/inb/atlas_mamifero...

Ojasti, J. 1993. Utilización de la fauna silvestre en América Latina: situación y perspectivas para un manejo sostenible. Guia FAO Conservación, nº 25, Roma.

MINISTERIO DE LA PRESIDENCIA. REAL DECRETO 54/1995, DE 20 DE ENERO, SOBRE PROTECCION DE LOS
ANIMALES EN EL MOMENTO DE SU SACRIFICIO O MATANZA. (BOE del 15 de febrero)
http://www.mapa.es/ganaderia/pags/bienestar/pdf/rd54-95.pdf
RECOMENDACIÓN RELATIVA A LOS ANIMALES PARA PELETERÍA

http://www.mapa.es/ganaderia/pags/bienestar/pdf/recomendacionpeleteria.pdf