El caballo (nombre científico Equus caballus) es un mamífero de la familia de los équidos, herbívoro y cuadrúpedo. Existen multitud de razas de caballos cuyas diferencias condicionan el tipo de explotación al que van a ser condenados. Su vida media oscila entre los 25 y los 30 años.

Existe gran variedad de pelajes cuya denominación dependen del país del que provengan y suelen ser descriptivos o comparativos

El pelaje se desarrolla en un principio como un medio de supervivencia y camuflaje para los caballos. Actualmente la variedad es resultado de la crianza controlada y no guarda relación alguna con el camuflaje.

Los caballos además de ser animales veloces y dotados de una gran capacidad de resistencia física son animales gregarios, inteligentes, de gran expresividad y muy emocionales capaces de experimentar una amplia gama de sensaciones.

Los estudios de Sukumarannair S. Anil, investigador de la Universidad de Minesotta, establecieron una serie de grados en los que se podía clasificar el dolor y el sufrimiento de los caballos. Desgraciadamente estas investigaciones muy lejos de ser utilizadas para comprender que la capacidad de los caballos de ser sensibles al dolor y a las sensaciones agradables es motivo suficiente para dejar de explotarlos han sido empleadas como un instrumento para hacer más eficaz su uso y obtener los mejores resultados.

Los caballos utilizan todos los sentidos en su contacto con la realidad siendo los sentidos del oído y el olfato los que poseen un desarrollo más asombroso.

En libertad los caballos son animales muy sociables y pasan más de la mitad de su tiempo en contacto con otros caballos (Houpt y Ogilvie-Graham 2002) por lo que el aislamiento social al que los caballos explotados son sometidos es una experiencia devastadora para ellos. Esto unido a algunas prácticas de manejo asociadas a la estabulación así como a la alimentación fraccionada propician el desarrollo de algunos comportamientos anormales, los cuales son comunes en caballos domésticos (Simpson 1998). Los comportamientos anormales se pueden dividir en dos grupos, los propiamente anormales y los anormales estereotipados; los primeros son un acto con un fin determinado, en tanto que los estereotipados aparte de ser anormales son repetitivos, y se caracterizan por manifestarse con una secuencia de movimientos recurrentes e invariables, que se mantienen de un modo extraordinario y el animal parece tener dificultades para detenerlos, además no poseen un propósito o función definida (Dodman y col 1994).

Explotación

Los caballos son explotados en multitud de ámbitos (carreras, obtención de orina de yeguas embarazadas para la producción de Premarin, carne, etc.) así el cuero puede provenir no sólo de la explotación de las vacas sino también de cerdos, caballos y otros animales. La piel de caballo es utilizada para moda, complementos y marroquinería. En España los principales proveedores de piel de caballo se sitúan en Barcelona o en la Comunidad Valenciana.

El cuero es un producto cuya demanda incide directamente en la explotación de animales, siendo esta forma de explotación rentable y demarcándose claramente de la producción de carne, por lo que el consumo de cuero provoca un mayor número de animales criados y matados. La piel de caballo no solo se utiliza en la moda sino también en el forrado de muebles, tapicerías etc.

Un uso de la crin de caballo, concretamente de caballo de Mongolia, es para la fabricación de las cerdas del arco de muchos instrumentos de cuerda.

Muerte

Aunque pueda resultarnos insólita la imagen de un caballo en un mataderos, en España 30.154 caballos son enviados al matadero anualmente para vender su carne y su piel y la tendencia es al alza. En otros países como Italia y Francia, la cría y consumo de caballos está mucho más extendida, tanto que España transporta los caballos vivos hasta los mataderos de estos países.

Los principales mataderos de caballos en España se localizan en el norte-este: Asturias, País Vasco, Cantabria, Castilla León, Cataluña y Valencia.

En el matadero, los caballos son sólo un recurso del que obtener mejor beneficio por lo que es importante un buen aturdimiento, debido a que el estrés aumenta el pH (por consumo del ac. láctico) y ello contribuye a que la carne se altere más fácilmente.